viernes 31 de diciembre de 2010

Riquísssimas




El GRUPO DE DANZA INTEGRADORA PATA DE CABRA,

dirigido por la coreógrafa Lila Nudelman

realiza en 2005 el espectáculo


" RIQUÍSSSIMAS "


Dramaturgia: Sergio Luján

("Rayos y Ruedas")




PRIMERA PARTE



I



En el Principio,

Conoció Dios que sólo era Espíritu...

Y creó al Hombre del borde de su barro.

Y de su aliento le dio vida.

Con el único fin de habitar en él,

Como en una almendra pequeña.








II



Hemos sido creados para amar... ¿Qué duda cabe? ...Nuestros cuerpos, cada ínfima parte, cada porción de piel, de cielo iluminado una mañana de agosto, cada pliegue, cada arruga, cada pétalo blanco de la flor olvidada en la sepultura de los sueños, cada dedo, cada páramo, cada pié, cada sendero no recorrido aún, cada cabello, cada bosque, cada músculo, preciso o imperfecto, cada una de sus fibras, cada montaña elevándose justa por encima de todas las cabezas, cada gota de sangre, de sudor, de mar, cada mar de lágrimas y de sangre, cada órgano vital, cada océano furioso y profuso, cada hueso, cada tumba, cada pestaña, cada hierba y cada musgo, cada secreción, cada nube, cada pensamiento, todas las tormentas, cada exhalación, cada roca, visible u oculta en el seno de la tierra, cada sueño, cada anhelo, la luna, el sol, cada movimiento y cada quietud, cada una de todas las estrellas, y la noche, todo ha sido moldeado para amar... Amar, ése es el único propósito.










III

Como el capullo inmóvil de la rosa
que por la aurora, en la noche espera
para poder abrirse rosa en la mañana,
Así espero por ti, amado, con deseo.

Tras el cristal que el invierno empaña
con mi aliento y con sus dedos;
con el negro reflejo de esa sombra,
que en el filo de agosto me acompaña.

Me estremezco de pensarte, sol,
vigoroso caballo en la llanura de mi pecho.
Y mis manos en las ruedas... pero no.
¡Mis manos en las ruedas danzan!

Porque quiero verte aparecer, sol,
navío de tu alma, velamen blanco
de hermosura, y de nubes blancas
navegando el mar de los senderos

hacía mí, tras el encierro inmóvil
de mis huellas, de mis ruedas… pero no.
Porque yo se que tú llegarás,
desde mi silla, tiendo puentes al infinito...













IV ( Dicho entre susurros )


Ahora, la noche se cierne como un ave oscura
Sobre mi cabeza...

Ahora, la luz trepa por mis piernas muertas
Y se duerme blanca en mi regazo...

Ahora, el Ángel del Deseo bate sus alas,
Y su soplo alborota mis cabellos...

Ahora, amado, por ti espero...
















V


Cruzaré.

No podrás detenerme.
Me volveré luz,
Y filtraré tus grietas,
Las ínfimas, secretas puertas,
De tu ser.

Cruzaré
La enorme rajadura del vacío,
Hasta tu centro.
Como un disparo certero,
Como una saeta encendida,
Cruzaré.

Iré destello apacible
En tu naufragio,
A salvar tu grito del silencio.
Y anidaré en tu seno,
Y asomaré resplandor en tus ojos,
Y miraré a tu través, atrás,
Las cenizas, y el despojo,
De mis partes muertas.

Porque yo, ya no seré más yo,
Sino tú mismo.
Habré vencido.
Será un día,
un instante.

Cruzaré.





















SEGUNDA PARTE

















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Previa










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Ensayos






… de abril. (Nota de ensayo - Primer día)

     Llego tarde. El ensayo ya comenzó. Es un salón pequeño al frente de una casa gris. Cuando me hacen pasar, me ubican en silencio entre un puñado pequeño de mujeres espectadoras. Algunas de ellas en sillas de ruedas. Yo me deposito sobre una silla azul, tipo oficina. Estoy incómodo. Todas me miran. Tengo la sensación de ser un profano entre bacantes. A mi lado hay una silla de ruedas vacía. Me doy cuenta de que la bailarina que la ocupaba es la que ahora está tendida boca arriba en el centro de la escena. A pesar de que ya lo se, me resulta evidente que su enfermedad le ha paralizado parcialmente el cuerpo. Otra bailarina se tiende junto a ella también boca arriba y espera. Desde los altavoces del equipo de música una voz muy dulce invade la sala. La segunda bailarina entrelaza con el suyo el brazo de la primera y lo eleva despacio. Los brazos entrelazados se mueven en el aire al ritmo de la melodía como una serpiente encantada, o un pájaro pequeño. Pienso en que ya sé que ésa es la mayor posibilidad de movimiento de la bailarina con parálisis. Luego, la segunda bailarina envuelve con el suyo el cuerpo de la primera y ruedan por la escena. Danzan. Las dos juntas, danzan así. Tengo la impresión de que la bailarina con parálisis tiende con su mirada, en cada movimiento, líneas con algo más allá de lo que yo puedo ver, o imaginar, algo que acaso sea infinito. Y ríe. La escena es tan bella que me siento conmovido. Turbado, giro la cabeza buscando alrededor no se qué, algo a qué asirme, a qué amarrarme y no sucumbir a la  emoción. Y entonces la vuelvo a ver. La descubro junto a mí. La silla de ruedas vacía de la bailarina en la escena. La veo con extrañeza, como si no supiese qué es, o para qué sirve. La veo como un objeto olvidado, porque en éste momento es algo olvidado, totalmente prescindible. Y caigo en la cuenta de que yo también estoy sentado sobre una silla con ruedas mientras las dos bailarinas danzan. La silla azul en la que estoy es una silla de oficina con rueditas, de esas que sirven para desplazarse rápidamente de un escritorio a otro, de una computadora a la otra. Y pienso entonces en cuál será mi parálisis, mi quietud desconocida, ya que la bailarina del cuerpo roto está danzando en lo infinito, mientras yo estoy aquí, quieto, sentado en mi silla con rueditas, junto a su silla vacía…





Sala Zitarrosa, Montevideo, Uruguay - 2005

(Los textos pertenecen al libro de poemas "Rayos y Ruedas", de Sergio Luján, y son surgidos de los ensayos del espectáculo 'Riquísssimas', que dirigió Lila Nudelman. Queda prohibida su reproducción en cualquier medio sin autorización expresa de su autor)

*Fotografías: Fernando Ponzetto







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